Geneva, el 28 de septiembre de 2017

La Alianza por la Minería Responsable (ARM) acoge con satisfacción la entrada en vigor el 16 de agosto de 2017 de la Convención de Minamata, después de su ratificación por parte de 81 países[1]. Estos resultados impulsaron la primera Conferencia de las Partes en el Convenio de Minamata sobre el Mercurio (COP1), un hito en el camino hacia la eliminación del uso de mercurio. Como observador de la COP1 (y de la Convención desde los primeros pasos), ARM reconoce los esfuerzos de las Partes por tener en cuenta la importancia del sector de la minería artesanal y de pequeña escala (MAPE) de oro y por promover el uso de instrumentos técnicos y financieros específicos que ayudarán al sector a cambiar sus prácticas. Sin embargo, reducir y eliminar el uso de mercurio es un tema complejo que requiere un entorno favorable teniendo en cuenta varias dimensiones. Los mineros que trabajan en MAPE se encuentran con desafíos como la falta de acceso a sus derechos legales, a una financiación y a una conexión con mercados legales.

A pesar de que la convención de Minamata aborda la problemática técnica del uso de mercurio en la MAPE, y hasta cierto punto la financiera, siguen permaneciendo varios obstáculos como la aprobación de una legislación que prohíba el uso de mercurio en países donde la actividad es predominante, empujando un sector entero desde la ilegalidad hasta la legalidad. ARM reivindica la necesidad de una mejor coordinación de las legislaciones y políticas públicas nacionales y regionales.

ARM pide también una evaluación más integrante del sector de la MAPE, especialmente en los países en desarrollo, considerando que millones de personas dependen directa e indirectamente de esa actividad para ganarse la vida, y que esa compleja cadena de valor proporciona ingresos a múltiples actores. Los programas de implementación deben tener en cuenta la dimensión social de la actividad, que es realizada en su mayoría por comunidades que tienen pocas o ninguna alternativa para mejorar sus medios de vida. La conexión con las comunidades y las condiciones laborales y sociales deben formar parte de los programas para garantizar cambios irreversibles hacia mejores prácticas.

El séptimo programa «Global Environmental Facility Program«,  (GEF) un fondo de 43 millones de dólares que abordará las políticas de eliminación de mercurio en 8 países piloto, será uno de los principales instrumentos financieros para afrontar la problemática del mercurio en la MAPE de oro. No obstante, varios países donde el uso de mercurio es significante, no van a estar apoyados en sus esfuerzos para cumplir su compromiso con la Convención de Minamata. Eso significa que, para garantizar el éxito de la implementación de la Convención, serán necesarios esfuerzos globales y a largo plazo, y no solamente de parte de las agencias de la ONU si no de los países implicados.

Consulte el posicionamiento de ARM en el ámbito del mercurio.

 

[1] En dicha fecha, el 28 de septiembre de 2017, 81 países ratificaron la convención y 128 la firmaron. Consultar la página web.

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